Cómo empezó todo
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La idea en una sobremesa
Todo empezó como empiezan muchas ideas: en una sobremesa larga, de esas sin prisa, donde se habla de todo un poco. Entre cafés, cañas, risas y algún que otro: ¿te imaginas si…?, volvía una y otra vez la misma fantasía: montar una cooperativa.
No para trabajar más, sino para trabajar mejor, o por lo menos a nuestra manera. No para hacerlo solos, sino para hacerlo en conjunto.
El punto de inflexión
Después de más de diez años colaborando en distintos proyectos y roles, acumulando aprendizajes, pero también desgaste y la sensación de que las ideas podían volar más rápido o volar diferente, llegó el momento.
Dos hechos encendieron la chispa definitiva: el despido de Eva en Empathy y una preoferta a Brais de una reconocida empresa de producto.
Lejos de frenarnos, esas circunstancias nos hicieron reflexionar y preguntarnos: ¿Y si ahora sí es el momento? Esta vez, en lugar de quedarnos con la ilusión y el sueño, decidimos dar el paso.
Con unas cuantas reuniones y quedadas de por medio fue como nació nosDeu.
La comunidad
Aunque empezamos dos, siempre hemos sabido que la fuerza de cualquier proyecto está en la comunidad, en las relaciones y en las conexiones que se generan.
Creemos que si al vecino le va bien, a nosotros también. Y cuanto más sepa, mejores serán sus preguntas y sus respuestas.
Pensamos que colectivo no significa necesariamente presencial ni local, sino conectar y colaborar más allá de las distancias físicas. Creemos en la fuerza de los grupos que, aunque reducidos, actúan con intención y generan cambios reales, y más en esta época.
A veces basta con una acción concreta para desatar ese efecto mariposa capaz de transformar algo, un algo del que muchas veces ni siquiera somos ni seremos conscientes.
Espíritu colectivo del que estamos seguros que impulsa tanto a la sociedad como al propio nosDeu, y es, y será siempre, el corazón de todo lo que hacemos.